lunes, 5 de junio de 2017

Sin más sentido que sentirlo.

Me gusta. No me gusta. Me gusta. No me gusta.
Siento la necesidad de conocer lo que yo siento antes de lo que sienten los demás. Tengo la necesidad de conocer mis sentimientos, de ponerles nombre, de dejar de huirlos.
Huir de los sentimientos como forma de sentir, o de no sentir. Hacer lo que realmente quiero hacer sin pensarlo dos veces porque pensar demasiado es mi gran error. Pensar demasiado en lo que realmente siento y no dejar que lo sienta; no conocer lo que realmente siento por pensarlo demasiado.
¿Puede ser un error y problema pensar demasiado?
Lo es cuando pensar evita que sienta realmente lo que siento, porque pensar me hace ser más racional cada vez que los sentimientos intentan resurgir y consigue que los esconda en un lugar desconocido donde la razón no llega.
Mi parte racional es la que más temo porque es la que le busca explicación a todo lo que pueda llegar a sentir, y sentir no siempre tiene una explicación. Entonces ¿qué encuentra la razón? Motivos para no sentir algo que no tiene sentido. Y los consigue.
Y de tantos motivos para evitar sentir ya no sé lo que siento.
Entiendo más los sentimientos que los siento; entiendo mejor lo que puede sentir alguien ajeno a lo que siento yo.
Siento que quiero sentir y que parte de mi lo evita; siento que evitar sentir ya no es una opción y que me enfado conmigo misma por intentar hacerlo. Siento impotencia y me engaño enfadándome con lo que me hace sentir, pero soy yo la que no me dejo hacerlo y la que intento buscarle explicación y buscarle el porque a todo lo que siento y a lo que me hace sentir.
No hay "porques" que valgan. No hay razones con sentido para sentir algo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario