martes, 27 de junio de 2017

Sentirte libre

Realmente, ¿Podemos llegar a ser libres?
¿Y felices?
Ser feliz para algunos será lo mismo que estar bien, o que estar contento.
Ser feliz para algunos será vivir sin problemas personales.
Ser feliz para algunos será ser libre de todo lo que no les haga bien.
Pero ¿y para aquellos que sí viven los problemas ajenos? ¿Qué es ser feliz? Y más importante aún, ¿Donde esta la libertad?
Uno siempre será libre de actuar y pensar, dentro de unas normas y parámetros, pero en lo que respectan los sentimientos uno no es libre. No podemos decidir qué sentir, por quien sentir y qué apartar de nuestras vidas. Somos esclavos de los problemas que nos rodean. No podemos olvidar los problemas de los demás aunque no sean realmente nuestros. No podemos vivir en clausura con nuestra propia vida porque nuestra vida es un cúmulo de muchas, porque estamos hechos de vida, porque estamos hechos de los seres que nos rodean, porque estamos hechos de problemas que nos afectan indirectamente. Porque somos efectos colaterales de todo lo que nos rodea.
Los problemas son una bomba de destrucción, y aunque no nos dé directamente, nos llega el efecto.
La libertad tendrá el sentido que nosotros le queramos dar, pero nunca seremos libres de sentimientos mientras amemos a alguien más, y por ende, nuestra felicidad nunca será propia del "yo" si no que abarcará un conjunto de elementos que nos ayuden a encontrarla.
Pero estamos contentos, estamos bien y sentimos felicidad aun sin ser felices, y eso no hay que menospreciarlo.

lunes, 26 de junio de 2017

Cuando un hombre que no se enamora fácilmente ama, ... ama más.
Twin Peaks.

jueves, 15 de junio de 2017

Quererte, o no.

Quererte porque sí, aunque no pueda.
Quererte porque sí, aun sin querer quererte.
Quererte con miedo; quererte y al miedo.

Quererte o no quererte.

Quererte sintiendo conmigo.
Quererte sintiéndote mucho.
Quererte sintiéndolo mucho.

Quererte y no.

Quererte aquí.
Quererte a veces.
Quererte un poco.

Quererte.

Quererte por ser.
Quererte estando y sin estar.
Quererte siendo conmigo.

lunes, 5 de junio de 2017

Sin más sentido que sentirlo.

Me gusta. No me gusta. Me gusta. No me gusta.
Siento la necesidad de conocer lo que yo siento antes de lo que sienten los demás. Tengo la necesidad de conocer mis sentimientos, de ponerles nombre, de dejar de huirlos.
Huir de los sentimientos como forma de sentir, o de no sentir. Hacer lo que realmente quiero hacer sin pensarlo dos veces porque pensar demasiado es mi gran error. Pensar demasiado en lo que realmente siento y no dejar que lo sienta; no conocer lo que realmente siento por pensarlo demasiado.
¿Puede ser un error y problema pensar demasiado?
Lo es cuando pensar evita que sienta realmente lo que siento, porque pensar me hace ser más racional cada vez que los sentimientos intentan resurgir y consigue que los esconda en un lugar desconocido donde la razón no llega.
Mi parte racional es la que más temo porque es la que le busca explicación a todo lo que pueda llegar a sentir, y sentir no siempre tiene una explicación. Entonces ¿qué encuentra la razón? Motivos para no sentir algo que no tiene sentido. Y los consigue.
Y de tantos motivos para evitar sentir ya no sé lo que siento.
Entiendo más los sentimientos que los siento; entiendo mejor lo que puede sentir alguien ajeno a lo que siento yo.
Siento que quiero sentir y que parte de mi lo evita; siento que evitar sentir ya no es una opción y que me enfado conmigo misma por intentar hacerlo. Siento impotencia y me engaño enfadándome con lo que me hace sentir, pero soy yo la que no me dejo hacerlo y la que intento buscarle explicación y buscarle el porque a todo lo que siento y a lo que me hace sentir.
No hay "porques" que valgan. No hay razones con sentido para sentir algo.

El reflejo se burla de la persona brillante que una vez fue.
Háblame Luna.

viernes, 26 de mayo de 2017

Mi gran inconsciente

Siento el fin de muchas cosas, y por ende, el principio de otras.
Veo pasar lo que ha sido hasta ahora hasta terminar lejos de mí, hasta salir de mi vida por completo, y veo todo lo que viene llegando a paso rápido. Ya está aquí. Lo que era para mí el presente ha quedado en el pasado, y lo que veía muy futuro viene para irrumpir mi monotonía.
Una monotonía que no dolía, porque aun siendo el mismo día a día, cada día me sorprendía con algo nuevo, cada día aprendía algo, cada día era un cambio. Tanto cambio y tanto aprendizaje que ya no soy la que era antes, y eso me lleva a no saber quien soy.
Soy parte de todo lo que me ha pasado hasta ahora, de todo lo que ha entrado en mi vida y de todo lo que he dejado escapar. Soy parte de todo lo que dice marcharse a partir de ahora y seré parte de todo lo que está por llegar. Soy parte de muchas cosas porque todo me hace y tengo miedo de dejar de ser si cambio algo de todo lo que soy.
Hacía mucho tiempo que no sentía miedo. Hace mucho que me dije de vivir sin miedo haciendo lo que quería hacer, diciendo que sí cuando fuera sí. Sé que eso no es no sentir miedo, pero afrontarlo hacía que la adrenalina y la felicidad lo escondieran, o lo destruyeran.
Pero el miedo a que todo vaya tan rápido y todo quede en el pasado con tanta facilidad no he logrado superarlo. Vivo engañada, engañándome para no aceptar que siento y que sufro. Vivo tan engañada que ya no sé que siento ni si realmente sufro.
Tengo la barrera del "me da igual" delante de todo lo que siento y sólo lo dejo pasar a trozos. Tengo una barrera y el día que se rompa no sé que puede salir de ahí.

sábado, 20 de mayo de 2017

¿(Quién) Soy?

A veces me siento decepcionada por lo que pasa, y luego me doy cuenta de que me siento decepcionada por todo lo que podría pasar y no pasa. Me siento tan decepcionada que busco culpables por todos lados, causas y motivos. Me siento tan decepcionada que me niego a creer que lo estoy y finjo que todo me da igual.
Tal vez es que todo me da igual y por eso estoy decepcionada.
Tal vez no hay mucho donde buscar culpables porque la culpa la tengo yo.
Creo que tengo más fe en los demás que en mí misma. Creo que espero mucho y nada llega. Y creo que no tengo nada que esperar porque nada doy de mí como para que algo llegue.
Lo quiero todo y no doy nada. O tal vez no quiero nada pero lo necesito.
No quiero necesitar de nadie y necesito mucho. No quiero y no acepto que lo necesite pero así solo me estoy cerrando a ser feliz, a compartir, a tener algo mejor. Pero yo ya no sé que es algo mejor porque no quiero ni pensarlo.
No quiero creer que no estoy bien, pero tal vez estoy tan autoconvencida de que lo estoy que no me doy cuenta de si lo estoy realmente. ¿Y si vivo en un dolor camuflado? ¿Y si realmente no soy feliz y lo que hago es esconderme mi propio dolor?
¿Y como darme cuenta de lo que quiero y de lo que no? ¿Y como darme cuenta de si de verdad estoy necesitando algo más, algo que me llene y me haga ser?
No sé lo que quiero. No sé lo que necesito ahora mismo. Pero ¿y si sí lo sé pero no quiero abrirme?
¿Y si mi problema soy yo misma intentando no ser yo misma?
Llevo tanto tiempo cerrándome al dolor que me he convencido de que no importa, de que no lo necesito. Llevo tanto tiempo creyendo que lo bueno es efímero que ya no sé si lo tengo o ya se ha ido. Llevo tanto tiempo no creyendo en que soy yo que ya no sé quien soy. Llevo tanto tiempo sin dejarme sentir que ya no sé hacerlo.
Y si he dejado de lado lo que pueda hacerme daño, he dejado de creer en mí y de saber sentir, ¿en quien me convierte eso?